verme antes de que yo me arreglara para cenar con él.
Santiago se pasó una mano por el cabello.
—Mamá, fue un malentendido.
—¿Un malentendido? Tengo tu mensaje guardado.
Saqué mi teléfono y lo puse sobre la mesa.
Él no lo miró.
Fernanda soltó un suspiro impaciente.
—Elena, por favor. No hagamos un drama familiar por una cena.